IMPERIALISMO: España ha levantado un nuevo imperio sobre Latinoamérica peor que el colonia,Norman Finkelstein explica el mal extraordinario que es Israel.

IMPERIALISMO: España ha levantado un nuevo imperio sobre Latinoamérica peor que el colonia

España es uno de los peligros más grande que tiene América Latina,siendo ésta una marca registrada y franquicia de la corona Británica que comienza a ser utilizada en la propia España y como fachada en la América de habla Hispana para un saqueo permanente.

La penetración del capital español en Latinoamérica desde la década de los 90 fue trazado  por las más altas instancias políticas , como así queda plasmado en la Declaración de Guadalajara en 1991. El documento abre el camino a la  eliminación de cualquier obstáculo legal, laboral, social o medioambiental al libre comercio, es decir a la desregulación y privatización de empresas públicas y recursos naturales de la región.  El trampolín de entrada fue Argentina: la elevada rentabilidad que obtuvieron de las empresas argentinas privatizadas, permitió al capital español expandirse al resto de la región. En estas casi tres décadas de nueva colonización no  faltan corrupción, sobornos multimillonarios, oscuras relaciones con personajes fuera de la ley, participación en un golpe de estado  y un férreo control mediático para acoso y derribo de gobiernos rebeldes a la nueva colonización española. M. Mestre

El Régimen de la Transición y el capital español en el saqueo de América Latina : El segundo saqueo de América Latina

Resultado de imagen de multinacionales españolas en america latina

ÁNGELES MAESTRO / PÚBLICO

Hasta la década de los 80 del siglo XX, España fundamentalmente recibía inversiones extranjeras. A finales de los 90 se convirtió en el sexto mayor inversor del mundo. Mientras en 1980 la Inversión Extranjera Directa (IED) suponía un 0,9% del PIB en 1999 alcanzaba el 17%. El Estado español fue el segundo en inversiones directas en América Latina, solo por detrás de EEUU.

No solamente era asombrosa la rapidez con la que se había generado tamaño poderío empresarial, sino que además era insólita por su intensidad y delimitación geográfica. En la década de los 90, dos tercios de los flujos de capitales españoles de dirigía hacia América Latina, mientras que sólo recorría ese camino el 22% de la inversión de la UE-15 o el 9% de la de EE.UU.[1]

Las dimensiones de este hecho producido en tan breve lapso de tiempo sorprendió en Europa y en EE.UU., país en cuya prensa se comentaba con asombro la irrupción de “los nuevos conquistadores españoles”.

Desborda los objetivos de este artículo reproducir cada uno de los pasos de las empresas españolas en América Latina, pero interesa destacar que, al igual que prácticamente todas ellas se construyeron a partir de empresas públicas privatizadas, exactamente lo mismo ocurrió al otro lado del Atlántico. El “riesgo y ventura” que se atribuye a sí mismo el accionar del capital no funciona mediante ninguna mano invisible. La penetración del capital español se impulsó desde las más altas instancias políticas y tuvo un comienzo estelar. Fue en la I Cumbre Iberoamericana en Guadalajara en 1991, con un elenco de actores memorable: el rey Juan Carlos, Felipe González, Mario Soares (Portugal), Carlos Salinas de Gortari, (México), Alberto Fujimori (Perú), Carlos Menem (Argentina), Carlos Andrés Pérez (Venezuela), Violeta Chamorro (Nicaragua), entre otros[2]. Allí se firma la Declaración de Guadalajara[3] en la que, más allá de los lugares comunes protocolarios propios de este tipo de documentos, como la pertenencia de todos a una “misma comunidad”, se establecen dos acuerdos concretos:

  • Contribuir al éxito de la Ronda Uruguay del GATT y al cumplimiento pleno de sus reglas y objetivos; es decir, eliminación de cualquier obstáculo legal, laboral, social o medioambiental al libre comercio.
    Apoyar, a propuesta del Presidente de México, la candidatura del señor Carlos Solchaga de España como presidente del Comité Interino del Fondo Monetario Internacional.
  • A la vista de los trascendentales acontecimientos económicos que se desarrollaron inmediatamente después no cabe duda de que allí se selló la voluntad política de llevar a cabo desregulaciones y privatizaciones a gran escala de empresas públicas y recursos naturales.

El primer trampolín lo constituyó la compra de empresas privatizadas en Argentina, a precio de saldo, para lo que se constituyó un cártel de empresas a instancias del gobierno PSOE que incluía a: Repsol, Telefónica, Iberia, Iberdrola, Gas Natural y Mapfre. No se trataba de buen olfato empresarial, ni siquiera sólo de información privilegiada. Se trató de toda una programación desde las esferas políticas al servicio del negocio privado. Menem viajó a Madrid en 1990 y le ofreció a Felipe González la venta de YPF, el gas y la telefonía.

En 1992 el gobierno de Carlos Menem, con Domingo Cavallo como ministro de economía privatizó el gigante YPF; durante el violento debate parlamentario se denunciaron presiones políticas y sobornos por valor de más de ocho millones de dólares. Antes se había vendido la empresa ENTEL a Telefónica y Aerolíneas Argentinas a Iberia, con graves conflictos con sus plantillas y quema de banderas españolas en manifestaciones.

La elevada rentabilidad y el bajo coste de las adquisiciones argentinas “más bien una requisa”[4] permite al grupo de empresas reinvertir masivamente en el resto de América Latina. La penetración de capital extranjero en estas empresas no alteró mucho su funcionamiento, ya que la gerencia siempre era española. Una de las bazas fundamentales del Estado español es ser la cabeza de puente entre la UE y América Latina.

Reproduzco a continuación datos tomados del Observatorio de Multinacionales en América Latina[5] que ilustran la relación directa entre privatizaciones y penetración del capital español en la región. Entre 1986 y 1999 las privatizaciones en América Latina supusieron más de la mitad de las realizadas en los países del sur. En ésta época la IED (Inversión Extranjera Directa)  de empresas españolas en la zona ascendió a 110.000 millones de euros.

La penetración de las multinacionales españolas en Amércia Latina, representadas por Telefónica (hoy Movistar), REPSOL, Gas Natural Endesa (que absorbió a Unión Fenosa), Iberdrola, Banco de Santander y BBVA, ha sido de tal magnitud que en la actualidad buena parte de los ingresos de estas compañías proceden de la región americana. El BBVA obtenía en 2015 allí el 50% de sus beneficios; el Santander, el 54% en la misma fecha y Telefónica, el 49% en 2014[6]. En la actualidad el BBVA es el mayor banco de México y el Banco de Santander está entre los cinco más grandes de Brasil.

El indudable vínculo político que acompaña el comienzo y el desarrollo de la penetración de “los nuevos conquistadores españoles” en América Latina tiene el sello de una organización, el PSOE y, sobre todo, un nombre propio Felipe González. Sus años al frente del gobierno de España, con mayoría absoluta en el Parlamento, entre 1982 y 1993, y hasta 1996, apoyado por el grupo catalán CiU, expresan nítidamente ese papel impulsor.

Estas relaciones político-empresariales son consustanciales al capitalismo, como es la corrupción que de ellas se deriva. Valga como muestra un botón, la empresa pública Fomento del Comercio Exterior (FOCOEX). Según informe de la Fiscalía Anticorrupción, entre 1991 y 1992 fueron abonados por FOCOEX 1.310 millones de pesetas a intermediarios. Gloria Barba, esposa del entonces ministro Carlos Solchaga, ocupaba en aquel momento uno de los altos cargos de la citada empresa[7]. He aquí algunos de los casos más conocidos denunciados:

La Fiscalía Anticorrupción investiga los vínculos de FOCOEX con empresas del grupo PRISA (Eductrade y Sanitrade)[8] a quienes adjudicó de forma fraudulenta créditos de Fondos de Ayuda al Desarrollo en 1983 y 1984 por valor de 50.000 millones de pesetas que fueron obtenidos mediante el pago de comisiones a través de paraísos fiscales[9].

El Parlamento uruguayo pudo demostrar que FOCOEX concedió créditos por valor de millones de dólares a su gobierno para la adquisición de bienes españoles. Ese Ejecutivo llevó a cabo la compra de estos bienes a través de un intermediario que recibió a cambio elevadas comisiones. Posteriormente se demostró que los equipos adquiridos eran totalmente inútiles. (Ricardo Daré, Las conflictivas relaciones de España con América Latina)[10].

Otros escándalos afectaron a Chile y a Bolivia. En Chile, Ricardo Lagos, durante su etapa de Ministro de Educación compró material educativo al Grupo PRISA con un sobreprecio de 664 millones de pesetas, un 70% por encima de su coste. En Bolivia, siendo Ministro Tito Hoz de la Vila bajo la presidencia de Sánchez de Lozada se llevo a cabo una reforma educativa que dejo en manos de (Editorial) Santillana la producción y venta de libros para los estudiantes de primaria. Después se denunció que la citada empresa contrató para un alto cargo a la hija del Ministro[11].

El Grupo PRISA ha hecho gigantescos negocios en América Latina no mediante la mano invisible del mercado sino de un descomunal apoyo gubernamental y de su papel de representante político/mediático de los intereses de las multinacionales españolas en América Latina. Llamo la atención sobre el hecho de que los mismos dirigentes políticos que venden el patrimonio público a empresas extranjeras, ponen en esas mismas manos la formación de las futuras generaciones – a través de la editorial Santillana – facilitando el colonialismo cultural.

El poder del lobby del PSOE en América Latina se extendió – y permanece – mucho más allá de su presencia en el gobierno, superando con creces al del PP, que lo consiguió sólo de su mano. En 2001, cuando el llamado superministro de economía argentino Domingo Cavallo contrató como asesor al ex ministro socialista de economía, Carlos Solchaga, volvió a ponerse de manifiesto hasta qué punto el PSOE – de la mano de Felipe González – mantenía un alto grado de influencia y de poder en la sombra en América Latina, cinco años después de haber dejado el gobierno. Un editorial de ABC de la época comentaba el asunto lamentándose de que el PP no supiera rentabilizar de la misma forma que el PSOE – para sus grupos económicos afines, se entiende – la acción de Gobierno: “Las relaciones del ex presidente del gobierno [Felipe González] con algunos de los más influyentes personajes de la zona le han permitido erigirse en socio cualificado de un selecto y exclusivo club que controla los hilos del poder y extiende sus recetas económicas. Durante sus años al frente del Ejecutivo, Felipe González se ocupó personalmente de impulsar el desembarco empresarial español al otro lado del Atlántico con una política fuertemente criticada por la oposición que denunció el trato de favor de los gobiernos del PSOE con grupos afines”[12].

La oscura génesis de la potente red de influencias de Felipe González en Latinoamérica

El 1 de diciembre de 2014 el presidente colombiano Juan Manuel Santos concedió a Felipe González la nacionalidad colombiana. Culminaba así una larguísima relación del ex presidente del gobierno español con un país que, junto con Venezuela, marcó su biografía.

Cuarenta años antes, en 1974, como magistralmente relata Joan Garcés[13] se habían acumulado acontecimientos que hacían temer a las élites mundiales que la próxima muerte de Franco desencadenara una situación difícilmente controlable en el Estado español. Las luchas obreras y populares habían alcanzado gran envergadura en un contexto internacional de auge generalizado de la movilización social marcado por la Revolución de los Claveles en Portugal (25 de abril de 1974), la derrota de la monarquía fascista griega – familia directa de la futura reina de España – en Referéndum en diciembre del mismo año y la inminente derrota de EE.UU. en Vietnam. En esa época ya existía constancia documental de la colaboración del PSOE con la Embajada de EE.UU. para – a cambio de apoyos materiales – “combatir al partido comunista”[14].

En este contexto es elegido Felipe González secretario general del PSOE. Es bien conocido y está ampliamente documentado el apoyo recibido por la nueva dirección socialista por parte de la CIA y de la socialdemocracia alemana[15]. Es menos conocida su temprana relación con personajes latinoamericanos de más que dudosa reputación en Colombia y Venezuela.

En 1974 Felipe González conoció al empresario guipuzcoano Enrique Sarasola, radicado en Colombia, y – a través de él – a Belisario Betancourt, recién nombrado embajador de Colombia en Madrid. Ese mismo año Felipe González viajó a Venezuela invitado por el presidente de ese país y miembro de la Internacional Socialista, Carlos Andrés Pérez (CAP) En aquella época del boom del petróleo la nación caribeña era conocida como la “Venezuela Saudita” y Felipe recorría el país en el avión presidencial.

En 1976 y 1977, de la mano de Sarasola y Betancourt el futuro presidente español (Felipe) González viajó a Colombia y con ellos conoció a los destacados narcotraficantes Santofimio y Escobar. El primero fue ministro de Justicia en 1974, y condenado por el asesinato en 1989 del candidato presidencial Luis Carlos Galán junto al conocido capo Pablo Escobar.

En 1982 ambos narcotraficantes, acompañados de otros diputados del Partido Conservador colombiano fueron invitados a la fiesta de celebración de la victoria del PSOE en el hotel Palace de Madrid, de cuya presencia hay abundante testimonio documental[16], incluso se hace referencia a ello en la sentencia de Santofimio por asesinato[17]. Mientras esto sucedía, Escobar instauraba en Colombia la “ley de Plata o Plomo” un régimen de terror, extorsiones y asesinatos, y creaba las llamadas “autodefensas campesinas” destinadas a la guerra entre entre bandas de narcos y a provocar el terror para facilitar el desplazamiento de familias campesinas.

Estas relaciones empezaron a fructificar cuando, en el mismo año 1982 en el que el PSOE gana las elecciones con mayoría absoluta. Betancourt es elegido presidente de Colombia y acusado de haber recibido dinero del narcotráfico para su campaña electoral[18]. Poco después nombró alcalde de Medellín, ciudad controlada por Pablo Escobar, a Álvaro Uribe a quien tuvo que destituir pocos meses después por sus evidentes conexiones con el narcotráfico.

Betancourt lanzó el proyecto del metro de Medellín con un coste de 650 millones de dólares, faraónico para la época. Varios países europeos pusieron en marcha toda su maquinaria de presiones para conseguir la adjudicación. Un testigo afirmó: “más que un concurso para una obra de ingeniería civil, parece una película de gánsters“[19].

Finalmente las adjudicatarias fueron las empresas patrocinadas por Sarasola: Ateinsa, Siemens, Entrecanales y Construcciones y Contratas. El gerente de Metro Medellín Consorcio Hispano-alemán fue Diego Londoño White, amigo íntimo de Pablo Escobar. El acuerdo final se cerró en 1983, con intermediación de Felipe González ante Betancourt, quien oportunamente viajó a España para recibir el premio Príncipe de Asturias. Sarasola recibió por su intermediación 3.500 millones de pesetas que ocultó a través del despacho panameño Arze & Guardia. Informaciones creíbles acerca del reparto de esa fortuna con Felipe González, y su implicación en los llamados “Papeles de Panamá”, llevaron a Izquierda Unida a solicitar en el Congreso la formación de una Comisión de Investigación que no prosperó[20].

Buena parte de las conexiones más importantes de Sarasola con el paramilitarismo y el narcotráfico vienen a través de su cuñado Carlos Arturo Marulanda, ex ministro y embajador ante la UE. Fue arrestado en España bajo la acusación de conformación de grupos paramilitares, graves violaciones de los derechos humanos a consecuencia de los cuales cuatrocientas familias campesinas fueron obligadas a huir de su hacienda de Bellacruz mediante el incendio de sus casas, y la tortura y el asesinato de más de treinta personas, en presencia del Ejército. Extraditado a Colombia fue puesto en libertad, a pesar de constituir unos de los mayores escándalos de la época [21].

Las andanzas posteriores de Sarasola y sus conexiones desbordan los límites de este trabajo. Baste reseñar que, en 1990, el narcotraficante español arrepentido Ricardo Portabales declaró ante el juez Garzón que en el año 1988 hubo una reunión en un hotel de Isla Cristina (Huelva) para vender fusiles AK-47 a los narcotraficantes colombianos. “A la reunión de Isla Cristina asistieron -indicó Portabales- el empresario Sarasola, los narcotraficantes Laureano Oubiña y Paz Carballo y el traficante de armas Monzer Al Kassar”[22]. Recientemente el nombre de su hijo Fernando Sarasola Marulanda aparece vinculado a la trama de blanqueo de capitales del grupo hispano-israelí Gao Ping[23].

Otro de los contactos latinoamericanos iniciales de Felipe González fue Gustavo Cisneros, también a través de Carlos Andrés Pérez. En 1983, tras la expropiación del holding RUMASA, el Consejo de Ministros aprobó la venta de Galerías Preciados al grupo empresarial “Organización Cisneros” por 1.500 millones de pesetas.Sólo se pagó la mitad. El Estado renunció a cobrar la otra mitad. Además Cisneros recibió de la Administración préstamos para el saneamiento de su nueva propiedad por valor 11.500 millones de pesetas. Cinco años después la empresa fue vendida por 30.600 millones [24].

Este empresario desarrolló su fortuna bajo el paraguas de Carlos Andrés Pérez en Venezuela y la familia Bush en EE.UU. Hoy es uno de los hombres más ricos de América Latina, sus negocios incluyen más de 50 firmas e incluyen desde la propiedad del potente complejo mediático Venevisión, a empresas de publicidad, inmobiliarias, turismo, cosméticos… etc.

En repetidas ocasiones se le ha vinculado con el blanqueo de dinero procedente del narcotráfico. En 1985, el economista norteamericano Lyndon La Rouche, especializado en la investigación del tráfico de drogas y fundador de la revista Executive Intelligence Review destinada a ese fin intentó la distribución en Venezuela de su libro Narcotráfico S.A. La nueva Guerra del Opio[25]. Uno de sus capítulos está íntegramente dedicado a la familia Cisneros, considerada como figura clave en América Latina para ese tipo de negocios. Los servicios de inteligencia venezolanos requisaron el libro y un tribunal prohibió su venta en el país.

La relación de Felipe González con Cisneros, inicada tan temprano y de forma tan llamativa, es determinante para valorar las relaciones de los gobiernos españoles con Venezuela.

 Los intereses económicos y políticos eclosionan: la implicación española en el Golpe de Estado contra Chávez de 2002

Este engranaje político-empresarial mostró su perfil más abiertamente siniestro y criminal con la participación del gobierno del PP, dirigentes del PSOE y multinacionales españolas en el Golpe de Estado contra Chávez en 2002. Se llevó a cabo en estrecha alianza con EE.UU. – y sirviendo de punta de lanza de la UE. Vale la pena recordarlo porque los intereses que mueven el infame andamiaje detrás de la escena son los mismos que actúan ahora en Venezuela y algunos protagonistas también.

El olor a petróleo guió las manos de los directivos del BBVA, del Banco de Santander, de Repsol y del Grupo Prisa, del gobierno de Aznar y de Felipe González, dispuestas a mancharse de la sangre de Chávez y del pueblo venezolano para proteger sus negocios.

El 1 de diciembre de 2004 el Ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos compareció a petición propia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados para explicar la implicación del gobierno del PP en el golpe contra Chávez de abril de 2002. Abrió su exposición afirmando: “ que hubo un golpe de Estado en Venezuela; que el embajador español recibió instrucciones del Gobierno y, en tercer lugar, que el objetivo de estas instrucciones — mejor dicho, para evitar juicios de intención —, que el efecto de la ejecución de esas instrucciones y de otras actuaciones fue apoyar el golpe”[26]. Y esas consecuencias iban más allá del Estado español ya que España ejercía por entonces la presidencia de turno de la UE.

Según su relato, antes del comienzo de la maniobra de desestabilización, el embajador español en Caracas Viturro de la Torre se reunió a sus colaboradores para marcar la estrategia a seguir durante los decisivos días que se avecinaban: debían insistir por todos los medios en la necesidad de que Chávez convocara un Referéndum para modificar la Constitución y adelantar las elecciones para desalojarle.Exactamente las mismas decisiones políticas que la oposición calificó de golpe de Estado, cuando Maduro las adoptó en 2017.

El Ministro en su comparecencia – cuya atenta lectura recomiendo – reprodujo los telegramas enviados por el embajador Viturro de la Torre[27]. En el correspondiente al mismo día del golpe, 12 de abril, de madrugada, tras la confirmación de que hubo 20 muertos en las cercanías del Palacio Presidencial decía: “Estrategia de oposición dirigida a conseguir salida presidente Chávez a través presión Ejército está dando, pues, resultado. Confederación de Trabajadores de Venezuela, patronal, aprovecharon conflictos Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima, PDVSA, para conseguir movilización masiva población caraqueña, que por su parte…” – cierro cita – y quiero ahora llamar la atención de Sus Señorías sobre la siguiente frase [palabras de Moratinos], “…puso ayer muertos necesarios para provocar intervención del Ejército, única fuerza de este país, frente a la debilidad de los partidos políticos de la oposición , capaz de poner fin al Gobierno del presidente Chávez”[28] .

“Muertos necesarios” que, como el embajador reconoce en un telegrama posterior, cayeron bajo las balas golpistas: “los tres francotiradores detenidos tras los asesinatos del jueves pertenecían a la Policía Metropolitana de Caracas, a la Policía del municipio de Baruta y a la Policía del muncipio de Chacao, curiosamente – advierte el embajador – todos ellos controlados por partidos opositores al Gobierno Chávez”[29].

El Ministro Moratinos continúa informando en su comparecencia parlamentaria de la visita de Viturro, junto al Embajador de EE.UU. Charles S. Schapiro al golpista Carmona cuando éste ya había emitido el Decreto que disolvía la Asamblea Nacional y de otras instituciones del Estado, así como de la conversación telefónica de éste con el presidente Aznar.

Un importante informe elaborado por Jose Manuel Fernanández[30] para el Grupo Parlamentario de IU en 2004[31] y que curiosamente esta organización nunca publicó, da cuenta del viaje de Carmona, presidente de Fedecámaras – patronal venezolana – a Madrid en los primeros días de abril de 2002, invitado por la patronal española CEOE, en el que se entrevistó con altos del Gobierno y del CESID.Regresó precipitadamente a Venezuela tras el inicio de la campaña de desestabilización, no sin encargarse antes una banda presidencial en una sastrería madrileña.

El Golpe protagonizado por Carmona, miembro del Opus Dei, al igual que varios de sus “ministros” fue bendecido por el Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Baltazar Porras, quien asistió a su efímera toma de posesión. Este personaje, cómplice de los golpistas, y que ha continuado implicando a la iglesia católica en la justificación de las acciones violentas de la llamada oposición y que declaraba “es realmente grande la ayuda que viene de fuera .. (…) de la iglesia europea y norteamericana”[32], fue nombrado por el papa Francisco nuevo Cardenal en octubre de 2016. Por otro parte, el cardenal Velázquez fue el segundo firmante – inmediatamente después de Carmona – y “en nombre de la Iglesia” del Decreto que disolvía las instituciones democráticas y nombraba presidente al jefe de los empresarios.

Diversos informes[33] se hacen eco de informaciones facilitadas a Chávez por empresarios españoles según las cuales directivos del BBVA, del Banco de Santander y de Repsol constituyeron un fondo de 500.000 dólares para financiar la huelga general y los disturbios callejeros previos al Golpe de Estado de 2002.

 Cisneros, en el vértice del complot

También viajó a Madrid unos meses antes, en agosto de 2001, otro personaje clave en el Golpe,Gustavo Cisneros el gran amigo de Felipe González y del PSOE. De este viaje de Cisneros no hay apenas noticias, pero sí una que adquiere todo su sentido tras los acontecimientos de abril de 2002: el gobierno Aznar le concedió la nacionalidad española ocho meses antes.

Según la revista norteamericana Newsweek[34] en el vértice del complot estuvo el multimillonario magnate de la televisión venezolana, a quien describe como amigo del ex presidente George Bush padre y “rey de un imperio de negocios que se extiende desde EE.UU. hasta el Cono Sur”. Afirma también la citada revista que: “Pedro Carmona fue visto salir de la oficina de Cisneros antes de ir al Palacio de Gobierno para jurar el viernes 12 como presidente provisional”.

El día 13, según relata José Gregorio Vásquez, quien ejerció en ese breve tiempo de secretario privado de Carmona, los dueños de Venevisión Gustavo Cisneros y otros dos miembros de su familia acudieron al palacio de Miraflores junto a otros dueños medios que apoyaron el Golpe. Allí, “Gustavo Cisneros tomó la palabra para pedirle al Presidente que dejara en manos de todos ello la gestión comunicacional del gobierno. Carmona aceptó.”[35]

Aram Ahronian, en ese momento director de Telesur, en un artículo publicado el 21 de abril de 2002 y titulado “Venezuela: un golpe con olor a hamburguesa, jamón y petróleo” refería que “una fuente militar de alto nivel, hablando con la Agencia France-Presse amplió lo que ya había sido publicado en la prensa local, que el empresario Pérez Recao[36], (encargado de recaudar fondos para el Golpe, cuyo principal financiador fue Cisneros), controlaba un pequeño grupo extremista de derecha que estaba bien armado, incluso con lanzagranadas… bajo el mando de operaciones del Contralmirante Carlos Molina Tamayo, uno de los funcionarios que ya se habían rebelado públicamente contra Chávez en febrero y que había sido puesto a cargo del gabinete militar de Carmona. Según la fuente militar, este grupo estaba conectado a una compañía de seguridad propiedad de ex agentes del Mossad”[37].

El encargado de leer el Decreto de Carmona[38], Daniel Romero, era el secretario privado de otro gran amigo de Felipe González, Carlos Andrés Pérez. Romero, por aquel entonces, era empleado de la Organización Cisneros

El control mediático, arma golpista

“Los medios contra el poder es un tema de discusión muy importante en América latina. Los medios son los que se van a erigir propiamente en oposición política como un partido”. Estas palabras de Ignacio Ramonet definen bien la acción de los medios de comunicación, si le añadimos dos precisiones: una, que no actúan contra el poder en general, sino contra los gobiernos que adoptan políticas anti-imperialistas como Bolivia y Venezuela, y dos, que son propiedad de grandes multinacionales en función de cuyos intereses actúan, que a su vez son respaldados por sus gobiernos.

Es el caso del Grupo PRISA, que además de Rucandio S.A. sociedad de la familia Polanco, cuenta entre sus accionistas a Telefónica, BBVA, Banco de Santander, entre otros, a los que hay que añadir el reciente ingreso como accionista de un fondo de inversión israelí.

En América Latina, también las empresas vinculadas al PSOE/Felipe González le ganaron por la mano al PP. Las relaciones de González con el magnate mexicano de la comunicación Carlos Slim, a través de Telmex, así mismo se iniciaron en los fructíferos viajes del primero por América Latina en la década de los setenta. De su mano el grupo PRISA se convirtió en un gran imperio mediático, desde Argentina a México, con las capacidades de control político conlleva. A ello hay que sumar la gran influencia de su editorial Santillana[39] empresa que, como hemos visto, y muchas veces mediante importantes sobornos a los correspondientes gobiernos, provee de libros de texto a la mayor parte de los países latinoamericanos.

La crisis pasó una dura factura al Grupo que tuvo que vender en 2017 la editorial Santillana. Antes, en 2007 tuvo que deshacerse de sus acciones en la principal cadena de televisión boliviana (ATB) y de los tres importantes diarios que estaban en su poder La Razón, Extra y El Nuevo Día. Esta circunstancia fue aprovechada por el gobierno boliviano para debilitar tamaño poder mediático.

A pesar de su declive, el Grupo PRISA controla en la actualidad más de mil emisoras en España, EE.UU, México, Panamá, Costa Rica, Colombia, Panamá, Argentina y Chile, con cerca de 30 millones de oyentes.Es el primer grupo mundial de radiodifusión en lengua hispana.

Los más virulentos ataques, junto al total desprecio por el rigor informativo, sigue llenando los espacios “informativos” y de “opinión” de sus medios en el Estado español – El País, la Cadena SER, la Cuatro y TV5 – que compiten con los que controla el PP en intoxicación y manipulación.

En Venezuela, es la asociación entre González y Cisneros la que se manifiesta en las inversiones cruzadas entre el imperio mediático del venezolano y el grupo PRISA. Su buque insignia, Venevisión, ha venido actuando como baluarte de las campañas decididamente golpistas que la oposición acomete. Para expresar la relación íntima entre unos y otros, baste recordar que María Antonieta Mendoza de López, madre de Leopoldo López, acusado de instigar las acciones criminales de la “oposición” venezolana que dejaron un saldo de 47 muertos en 2017, es, desde el año 2000, la vicepresidenta de asuntos corporativos del holding Cisneros[40].

La virulencia con la que la prensa española tomó partido en el Golpe contra Chávez en 2002 reflejaba su grado de implicación en el mismo. El informe realizado J. M. Fernández, anteriormente citado, hace una síntesis de la posición adoptada por los grandes medios de comunicación españoles, unos controlados por el PP y otros por el PSOE.

Merece la pena destacar la actuación en ese momento de dos periodistas, que además continúan en la primera línea de los furiosos ataques contra la Venezuela Bolivariana.

Uno de ellos es Juan Jesús Aznárez, corresponsal de El País en Caracas, en 2002. Utilizaba argumentos como los siguientes para explicar la situación venezolana: “el deterioro de la situación económica que creció con la aprobación en diciembre pasado de 49 decretos leyes de inspiración castrista. Chávez introdujo varios centenares de asesores cubanos en Venezuela, al tiempo que suministraba a La Habana petróleo gratuito”. Aznárez se encontró varios días antes del Golpe con el corresponsal del periódico español El Mundo en el aeropuerto de Caracas y le dijo estas misteriosas palabras que el periodista comprendió después: “Chávez se va a enterar de quién es Jesús Polanco, que siempre logra lo que quiere. Dentro de unos días hablamos”[41]. Este periodista, obsesionado con el papel de los servicios secretos cubanos, en Venezuela y en España, ha seguido escribiendo perlas como éstas: “El régimen cubano cuenta, gracias a las simpatías políticas o a la penetración de sus servicios secretos, con una amplia plataforma de vigilancia y apoyo en España”[42]

Así mismo, merece la pena destacar los casos de Ludmila Vinogradoff y Patricia Poleo. La primera, corresponsal de El País durante el Golpe y a continuación de ABC, trabajaba al mismo tiempo en la Venevisón de Cisneros. Esta corresponsal señalaba el 14 de abril de 2002 “el luto de los caraqueños por los 16 primeros mártires de la democracia, muertos a balazos el pasado jueves por manifestarse en la calle contra el ex presidente Hugo Chávez”. La misma Ludmila Vinogradoff, en reportaje emitido en directo el 13 de abril a las 22h por CNN Plus, y contra toda evidencia, insistía en la existencia de un video con la renuncia de Chávez y denuncia haberse encontrado con “turbas armadas chavistas en el centro de la capital”. La burda manipulación sigue siendo su método de trabajo. En 2013 publicaba en ABC, como corresponsal en Caracas, una fotografía de una mujer semidesnuda arrastrada por policías, según ella, al servicio del gobierno venezolano. No tardó en comprobarse que la imagen correspondía a policías egipcios[43].

También trabajaba para Venevisión Rafael Poleo[44], director y propietario de El Nuevo País, desde donde se deshace en elogios hacia Felipe González. Recientemente escribía, no un elogio, sino en realidad una descripción: “Felipe González ha demostrado ser el europeo con más interés en América Latina”. Es el padre de Patricia Poleo, quién según la agenda de Carmona, estaba destinada a ser su ministra de comunicación. Padre e hija estuvieron reunidos con Carmona el 13 de abril, junto a la familia Cisneros y los propietarios de otros medios golpistas. Patricia, quien recibió el premio “Rey de España” de periodismo, fue acusada de ser la autora intelectual del asesinato del fiscal Danilo Anderson, encargado de la investigación de las tramas del Golpe de 2002. Murió en noviembre de 2004, a los 38 años de edad, al estallar una bomba adosada a su coche. Según investigaciones realizadas, también participaron en el asesinato miembros de las Autodefensas Colombianas y la CIA. El explosivo utilizado era el C4. El mismo explosivo militar, utilizado en los atentados terroristas que asolaron Italia[45] y en la matanza del 11 de marzo de 2004 en Atocha, Madrid, y que forma parte del arsenal habitual de la OTAN[46] Patricia Poleo al conocer su imputación huyó a Perú y de allí a Miami, donde reside.

http://pajarorojo.com.ar/?p=38718


Norman Finkelstein explica el mal extraordinario que es Israel

Norman Finkelstein explica el mal extraordinario que es Israel

Finkelstein es un brillante erudito cuya conciencia moral es inaceptable para el lobby de Israel, lo que ha impedido su empleo académico. Ninguna universidad tiene el coraje de contratar a un erudito sobresaliente desaprobado por el lobby de Israel, ni siquiera la universidad católica cuyo cobarde o corrupto presidente anuló la concesión de la facultad a Finkelstein ante la insistencia del lobby de Israel.

Portada del libro Imagen y realidad del conflicto palestino-israelí, de Norman Finkelstein

Lo que le ha sucedido a Palestina y a los palestinos es el genocidio. Los gobiernos de EE. UU. Y Europa han permitido este genocidio por mucho tiempo, y las poblaciones

de EE. UU. Y Europa carecen del carácter moral para protestar por la participación de gobiernos “democráticos” en el genocidio. Los pueblos occidentales son mudos mientras que un pueblo es exterminado ante sus ojos. Sin embargo, la gente en Occidente tiene la más alta opinión de sí mismos.

 

https://www.paulcraigroberts.org/2018/05/16/norman-finkelstein-explains-extraordinary-evil-israel/


 

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